Aldea feliz,la

Aldea feliz,la.

Editorial:
DIEGO MARIN
Año de edición:
Materia
Ficcion e historias reales infantiles y juveniles
ISBN:
978-84-17619-25-1
Páginas:
39
Colección:
O.VARIAS
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Este cuento que tienes en tus manos nació, sin haberlo buscado, a causa de una pena inmensa que surgió en mí el día que cortaron varios árboles del patio de la escuela de mi pueblo, Campos del Río, pequeño municipio de Murcia. En nuestra región se le considera uno de los más pequeños; en Soria sería uno de los más grandes.
Cuando talaron los árboles, estaba allí trabajando como maestra de Educación Física. Había escuchado rumores de que iban a quitar los que estaban delante del colegio. La razón que argumentaban: que ensuciaban y tenían bichos. También los que estaban alrededor de la pista, porque estorbaban para construir una nueva pista cubierta.
La verdad es que tanto los unos como los otros se podrían haber salvado, pues había soluciones para ello. Alarmada, hablé con el Equipo Directivo del Centro para que impidieran semejante error, ya que los árboles nos proporcionaban una sombra y frescor en los recreos, vitales para soportar las altas temperaturas de nuestra tierra durante casi todo el curso escolar y también porque hacía más de veinticinco años que esos árboles convivían con nosotros. Fueron los niños, maestros y empleados municipales, los que los plantamos, regamos y cuidamos con mucho cariño, apreciando todo lo bueno que nos aportaban.
Pero una tarde de finales de otoño, bajé con la bicicleta al colegio y, al mirar al patio desde la calle, todavía pedaleando, percibí una gran desolación, una sensación de vacío, de pérdida, y paré la bici. Me detuve a observar qué había pasado en el patio para que me resultara tan triste. Entonces me di cuenta de los restos de ramas y hojas que habían quedado olvidadas por el suelo, testimonio silencioso de aquella corta de árboles tan sin sentido
No pude reprimir las lágrimas. Me fui a casa a llorar a nuestros queridos árboles. También los pájaros lo lamentarían, pues en ellos vivían muchos, regalándonos sus cantos y dejándonos escuchar los sonidos de la Naturaleza.